Me ha impresionado la constancia y lo consecuente que es mi cuñada Cecilia en su trabajo de hormiguita de recolectar las latas de bebida desechadas para destinarlas a una Fundación de ayuda a personas con cáncer, quienes las venden a una industria de reciclaje. Quiero aportar con un granito de arena, con un comentario ecológico en esta materia:
El aluminio, al igual que el vidrio puede ser reciclado infinidad de veces, ya que no pierde calidad en los distintos procesos y no cambia sus características químicas durante el reciclado. El proceso se puede repetir indefinidamente y los objetos de aluminio se pueden fabricar enteramente con material reciclado.
El proceso de reciclado es fácil, ya que las latas de aluminio desechadas están compuestas sólo de aluminio por lo que no se requiere una separación previa de otros materiales. El residuo de aluminio es fácil de manejar, ya que es ligero, no se rompe, no arde y no se oxida, por lo mismo es también fácil de transportar.
Un envase de aluminio en vertedero demora de 350 a 400 años en biodegradarse.
La industria del aluminio está considerada una industria muy contaminante. Con la extracción de la bauxita de los suelos lateríticos ya se da una degradación casi irreversible del paisaje y se producen grandes emisiones de polvo.
Durante el proceso de la obtención del aluminio se producen emisiones de dióxido de azufre (causante de la lluvia ácida), de vapores de alquitrán y de fluoramina, un gas ácido que es muy perjudicial para la salud porque provoca alteraciones de los huesos, los riñones y los cabellos.
Además, el proceso de fabricación del aluminio necesita mucha energía, por lo que reciclando una lata de aluminio, se ahorra la energía necesaria para mantener un televisor encendido durante 3 horas.
El aluminio es un material cotizado y rentable con un mercado importante a nivel mundial. Por ello todo el aluminio recogido tiene garantizado su reciclado. El reciclaje de aluminio produce beneficios ya que proporciona fuente de ingresos y ocupación para la mano de obra no calificada, teniendo el valor más alto de todos los residuos de envases y embalajes, y aquí viene lo malo, la tasa de recogida de aluminio es muy inferior a la de otros materiales como el papel y cartón, y ha disminuido en vez de aumentar.