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lunes, septiembre 24, 2007

UNA TIERNA Y TRISTE HISTORIA DE AMOR CANINO.

En Marzo 5 del 2007, Justin Rolling, 22 años y miembro de las Fuerzas Especiales del Ejercito, muere cuando su convoy es atacado en las calles de Samarra, Irak. El día anterior, Justin recogió de las calles un grupo de cachorritos abandonados y los llevó a su cuartel. Justin se encariño con uno de ellos, al que llamó "Héroe". Su familia, novia y compañeros del ejercito, dicen que siempre fue un amante de los animales y así lo demostró en New Orleans mientras se encontraba rescatando víctimas del Huracán Katrina. Sus compañeros cuentan que una vez terminado su turno, Justin recorría las calles de New Orleans rescatando animales. Cuando Justin encontró el grupo de cachorritos en las calles de Samarra, su amigo tomó una fotografía que fue enviada a su familia. El mismo día que la recibieron, llegaron las noticias de su muerte. Desde entonces, la familia ha intentado traer a "Héroe" a los Estados Unidos quien se encontraba al cuidado del Sargento Jason Wheeler, amigo de Justin. "El cachorrito es un vínculo y un recuerdo de nuestro hijo", dijo su padre . "En la fotografía, Justin se ve felíz, se ve en sus ojos". Su madre dijo "Ver la fotografía de Justin con el cachorrito y saber que estaba felíz el día anterior a su muerte, es como un regalo de Dios". Dos meses después y bajo autorización del Comando Central de los Estados Unidos, Héroe arriba al Aeropuerto Internacional de New York donde lo esperaba Britney Murray, novia de Justin ,los padres de éste y cientos de reporteros y fotógrafos que querían perpetuar la simbólica y muy emocionante llegada del ya crecido cachorro. Su novia dijo, mientras abrazaba a "Héroe", "Estamos seguros que esto es lo Justin hubiera querido que nosotros hiciéramos por su mascota. Sabemos que está felíz y tranquilo de saber que Héroe está en manos de su familia".

lunes, septiembre 03, 2007

HEDGESVILLE, WEST VIRGINIA.

Sin duda, ha sido el lugar más hermoso en el que he vivido. Hedgesville es un pequeñísimo pueblo de aproximadamente 500 habitantes, ubicado en el noreste del Estado de West Virginia. Después de varios años viviendo en Miami, donde el clima varía de cálido a extremadamente cálido,, el trabajo de Paul, nos da la oportunidad de trasladarnos a este pequeño pueblito y abandonar la monotonía y la congestión de las grandes ciudades. Asi que frente a la expectativa de cambiar de paisaje, conocer remotos lugares y llevar una vida familiar un poco mas normal. empacamos nuestras cosas y en un par de días nos encontrábamos camino al norte. Hedgesville se encuentra en las Montañas Appalachas, una hermosa cadena montañosa, salvaje y solitaria que cruza varios Estados favoreciendo la creación de bosques que dan abrigo a una variada fauna. Rentamos esta pequeña cabaña ubicada en la mitad del bosque. Por primera vez en mi vida iba a experimentar lo que es vivir a pleno campo, rodeada de un bosque espeso y misterioso lleno de animales salvajes, incluyendo osos negros, venados, mapaches, ardillas, topos, tortugas, culebras y otros. Por primera vez en mi vida también iba a conocer lo que es el real frío y vivir en un lugar donde la nieve alcanza los 4 pies de altura. Paul comenzo a trabajar el turno de noche y debo confesar que para mi no fue ninguna gracia. Hacía muy poco tiempo había visto una de las dos únicas películas que me han provocado verdadero terror (la otra es El Exorcista... no se burlen!!!!!!!!!): El proyecto de la Bruja Blair, la cual se desarrolla en un bosque muy parecido al que muestran las fotos. Cada noche, cuando Paul se iba al trabajo, cerraba las cortinas y me encerraba en mi pieza con mis quiltros a esperar que la Bruja apareciera y me llevara de los pelos. No pasó mucho tiempo para darme cuenta que lo peor que me podía pasar es que un venado me mordiera el trasero, asi que comencé realmente a disfrutar la belleza del lugar, la oscuridad, la soledad de la noche y los ruiditos nocturnos. El lugar tiene las cuatro estaciones extraordinariamente marcadas. El verano es caliente y húmedo, otoño viste los árboles de hojas naranjas, rojas y amarillas que al caer con el viento forman una alfombra que llega hasta las rodillas. El invierno es crudo y la nieve es permanente y la primavera hace explotar los árboles primero de hermosas flores blancas y luego verdes hojas. Los animales salvajes deambulan por el lugar en toda temporada. En verano, los venados caminan frente a tu ventana comiendose las flores de los maceteros y en invierno se ven escondidos tratando de encontrar algo de calor. Mapaches y Posum abundan en el verano haciendo de las suyas con sus travesuras. Las ardillas entran a las casas para robarse la comida de los perros y las monedas que después se encuentran acumuladas en algún cajón de aquellos muebles que no se usan con frecuencia. Y los zorrillos aterrorizan a las mascotas y a uno mismo con su espantoso aroma. Durante el tiempo que vivimos en Hedgesville, disfrutamos de una extraordinaria "lluvia de estrellas" que se pudo observar claramente por la oscuridad del lugar. Conocimos lo que es una "tormenta de hielo", fenómeno climático que cubre todo, absolutamente todo con una capa de hielo de más o menos 2 pulgadas . Hojas, piedras, ramas, árboles, casas y autos quedan en completo estado de congelación por varios días, hasta que las temperaturas suben y sale el sol reflejándose en cada ramita congelada, en cada piedrecita creando un espectáculo maravilloso de colores, destellos y reflejos. Durante los días de "tormenta de hielo", el mundo se paraliza, nadie acude a los trabajos, las tiendas permanecen cerradas y todo el mundo permanece protegido en sus casas. Manejar o caminar es sencillamente un suicidio. Aquí experimenté la primera nevada de mi vida y la disfruté como una niña mientras me lanzaba colina abajo en improvisados trineos de cartón. Los siguientes inviernos nos preparamos con anterioridad y antes que cayera la primera nevada ya teníamos los trineos comprados. Durante dos años disfrutamos de la belleza de Hedgesville, hasta que decidimos aventurarnos en esta profesión de "camioneros" y no puedo negar que extrañamos el lugar. Tenemos hermosos recuerdos y un enorme cariño por el pueblo y el Estado de West Virginia. Pasamos por el lugar varias veces al año y siempre nos damos el tiempo de ir a visitar nuestro querido Hedgesville y nuestra cabaña en el bosque. La última vez, hace solo un par de semanas atrás, tomamos fotografías he hicimos hermosos recuerdos.