Durante 11 meses, mi esposo Paul y yo, estuvimos separados. En noviembre del ano pasado decidimos reanudar nuestra relación y comenzar a manejar juntos nuevamente. Pero existían dudas de mi parte, pensé que no era una buena idea volver a desgastar nuestra relación al estar 24 horas al día uno al lado del otro y pensé que lo mejor era extrañarse un poquito.
Además, quería salir de mis deudas por mi propio esfuerzo, así que decidí que continuaría trabajando sola. Los resultados de mi decisión se vieron en tan solo dos semanas, tal como las fotografías lo muestran.
Este es el vehículo del ano 2006 que manejaba. El día del accidente había entregado una carga en alguna ciudad de la Provincia de Ontario, Canadá. Era Enero y el invierno estaba en su máximo apogeo. Ese día la tormenta de nieve no permitía ver la carretera, todo era blanco. Me dirigía de regreso a los Estados Unidos con el fin de encontrarme con mi esposo Paul en la ciudad de Detroit, Michigan, en la frontera con Canadá. Iba escuchando música, era de noche y la tormenta azotaba fuertemente. Las condiciones me obligaron a bajar la velocidad, pero aun así, no pude ver el llamado y terrorífico "Black Ice". Black Ice es una delgadísima capa de hielo que se forma en la superficie de las carreteras cuando las temperaturas alcanzan varios grados bajo cero. Esta delgada capa permite ver el color del pavimento por lo que da la impresión que no hay nada que temer... no hay hielo en la carretera... Si, claro. Recuerdo que la parte trasera del vehículo perdió control absoluto y dirigió el frente de este hacia la pared divisoria que separa las pistas que van en sentido contrario. Tratando de evitar el choque , volví el volante hacia el lado contrario y esta vez me fui directo fuera de la carretera, la cual no presentaba ningún panorama agradable, ya que solo era un precipicio y muchos arboles. Nuevamente intento corregir la dirección, pero esta vez di tres o cuatro trompos y termino estrellándome contra la pared divisoria. El golpe que recibí en el rostro y el pecho con la bolsa inflable que salta al impacto, me dejo totalmente "reseteada". No sabia donde estaba, ni que había pasado. Cuando logro salir del vehículo, recuerdo a mi pobre chicolito (mi perro) tratando de abrirse paso entre ropas, cajas, herramientas que se encontraban tiradas por todos lados. Afortunadamente estaba entero, pero aterrorizado. Desconozco que paso con el, pero me imagino que no fue nada bueno, ya que días después, recolectando mis cosas personales del vehículo, descubrí que mi chicolito se había hecho caquita del susto y los golpes. Podrán imaginarse que al día siguiente estaba de vuelta manejando con mi esposo y creanme que nunca, pero nunca lo extrañé tanto y me di cuenta que no hay nada mejor que estar 24 horas al día junto a el.