Aquí estoy, de vuelta después de varios días de enfermedad. Ya recuperándome, no sin antes haber pasado por toda una odisea, muy propia de gente como nosotros que carecemos de Seguro Médico en este país. El Seguro Médico en los Estados Unidos es un lujo que muy pocos pueden permitirse. Los ricos y aquellos que son esclavos de grandes compañías, pueden acceder, en forma limitada, a ciertos beneficios médicos, básicos, siempre y cuando los gastos no excedan lo que las Compañias están dispuestas a proporcionar. Pero, el común, un porcentaje altísimo, carece de este beneficio y el enfermarse puede convertirse en una verdadera pesadilla. Comencé a desarrollar una Pielonefritis que se manifestó inicialmente con dolores de espalda y puntadas en el bajo vientre. Sin darle mayor importancia y atribuirlo a achaques de vieja, dejé pasar los días hasta que los dolores se hicieron casi insoportables y apareció la fiebre. Durante tres días la fiebre no bajó de los 101 a 102 grados. La decisión tuvo que ser tomada: manejar hasta el Estado de Texas, cruzar la frontera a México y visitar al médico. Mi esposo Paul manejó como un desenfrenado para reducir a la brevedad las 1200 millas que nos separaban de Macallen, pueblo fronterizo estadounidense, pero entre el calor y el exceso de velocidad, el van reventó en medio de la carretera dejándonos tirados en el Estado de Alabama. No podíamos seguir, estábamos sin vehiculo, y yo con la fiebre que me llevaba el diablo. Paul se las ingenio para hacer un arreglo rápido al van que nos permitiera llegar al pueblo más cercano, donde pudimos registrarnos en un Hotel y buscar un Médico que me atendiera. No podíamos esperar más, me encontraba demasiado enferma, a casi 600 millas de la frontera y con el vehículo malo. Así que tuvimos que hacer tripas el corazón, abrir la billetera, sacar las tarjetas de crédito y esperar el remezón económico que significa visitar un doctor sin tener seguro. El arreglo del van también fue un duro golpe para la economía familiar.Ya más recuperada y con el van en buenas condiciones, seguimos nuestra ruta a la frontera donde pudimos adquirir mas antibióticos por la modesta suma de $25 en comparacion a $133 que pagamos en USA, Qué diferencia!!!!!!!Ya estoy bien, en franca recuperación y lista para volver al trabajo. Lamento mi ausencia, pero las enfermedades vienen cuando quieren, a veces en los momentos más inoportunos. Así es la vida!!!!!!!!!!!


