Generated image

sábado, julio 21, 2007

UN CHAPUZON EN LAS CATARATAS DEL NIAGARA

Este viaje a las Cataratas del Niágara lo hice con Héctor hace un par de años atrás. Tuvimos la suerte de hacerlo en un día fresco, pero no frío, lo que nos permitió disfrutar de todas las actividades que ofrece el lugar. En ocasiones, el frío obliga a cerrar ciertas atracciones un poco "mojaditas".La belleza del lugar impresiona por sus colores, el ruido ensordecedor de las aguas que corren a velocidades increíbles estrellándose estrepitosamente en las rocas, los olores a humedad y la presencia de cientos de miles de gaviotas que ponen sus huevos y empollan entre las rocas. Y porsupuesto impresiona la idea de pensar que algunos audaces han arriesgado su vida lanzándose por ese monstruo en un intento de vencer la fuerza de la naturaleza. Según la información que se encuentra en el museo del lugar, ninguna persona que ha intentado el salto metido en un barril, ha logrado salir con vida. Los únicos dos sobrevivientes han sido un perrito que posteriormente fue rescatado y un niño de ocho años. Obviamente estos dos casos no fueron actos de audacia... ni habían barriles.Entre las actividades que se pueden realizar está el viaje en bote que lleva a los turistas a la caída misma de las aguas. A medida que el pequeño botecito se acerca, la visibilidad aminora, el ruido no permite escuhar nada que no sea las aguas y la embarcación comienza a moverse por las turbulencias. Que si asusta?, si, aterroriza que el capitán pierda el control y el botecito se vaya directo al gran chapuzón. Las fotografías de este viajecito son aquellas en que estamos vistiendo un poncho azul.Otra entretención increíble que pudimos disfrutar fue el paseo peatonal que lleva a los turistas a la caída de las aguas. En esta ocasión, la cercanía te permite meter las manos bajo la caída y sentir el golpe y la fuerza. Es increíblemente divertido ya que la exitación va aumentando a medida que te acercas y porsupuesto se termina mojado como un pollo. Estas son las fotos en que vestimos un poncho amarillo.Y el gran gustazo que nos dimos fue el paseo en helicóptero que te permite una perspectiva diferente, mucho mas amplia y mucho más espectacular.Y para cerrar con broche de oro, al oscurecer nos sentamos a beber unas deliciosas margaritas mientras esperábamos el show nocturno de fuegos artificiales.Ojalá les gusten las fotografías. Las Cataratas del Niágara... una experiencia que vale la pena vivir.